Lufthansa: flota, rutas y servicio de la aerolínea de bandera alemana
Swiss, Austrian, Brussels Airlines, Eurowings y Discover Airlines (con base en Fráncfort) forman parte del grupo del que Lufthansa, fundada en 1926, es el corazón: la aerolínea alemana opera dos hubs, Fráncfort y Múnich, y es uno de los miembros fundadores de la alianza Star Alliance.
El corazón de un grupo que incluye a Swiss y Austrian
El crecimiento del grupo Lufthansa pasó por sucesivas adquisiciones —Swiss en 2005, Austrian en 2009, Brussels Airlines en 2017— hasta construir una de las mayores estructuras multiaerolínea de Europa, con la propia Lufthansa como marca principal y más prestigiosa.
Del A320neo al 747-8, pasando por el A350
En el corto y medio radio vuela la familia Airbus A320/A321, incluida la generación neo; en el largo radio conviven los Airbus A350-900 de nueva generación con los Boeing 747-8, de los que Lufthansa sigue siendo uno de los pocos operadores de pasajeros que quedan en el mundo, a la espera de los futuros 787-9 encargados para los próximos años.
Dos hubs, una red entre las más densas de Europa
Fráncfort y Múnich siguen siendo los dos hubs sobre los que se articula una densa red de conexiones hacia Norteamérica y Asia (China, Japón, India), entre las más eficientes del continente por número de conexiones disponibles en una ventana de tiempo reducida.
En cabina: de la First Class a la Economy
La First Class, ofrecida en una terminal dedicada en Fráncfort reservada exclusivamente a estos pasajeros, sigue siendo un producto de nicho muy apreciado por los viajeros frecuentes del programa Miles & More, uno de los más antiguos de Europa.
Pros y contras según los viajeros frecuentes
- Puntos fuertes: red de conexiones en Fráncfort y Múnich entre las más eficientes de Europa, producto First Class muy apreciado por quienes vuelan a menudo.
- Puntos débiles: huelgas recurrentes del personal de tierra o de los pilotos con impacto a gran escala, gestión del equipaje citada como punto débil en los últimos años, sobre todo en Fráncfort.
Es la opción más indicada para quien vuela a menudo en largo radio y apuesta por las conexiones europeas más rodadas del continente; es menos adecuada para quien tiene una conexión muy ajustada en Fráncfort, donde el tiempo mínimo oficial entre dos vuelos internacionales suele ser más corto de lo que resulta cómodo en la práctica de la terminal, sobre todo si se cambia entre las dos terminales principales. Un consejo práctico: con menos de 60-70 minutos y un cambio de terminal, vale la pena comprobar activamente el estado de la conexión en lugar de fiarse solo del tiempo mínimo declarado por el sistema de reservas.
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