Kirkenes: el último puesto ártico hacia Rusia
A solo unos kilómetros de la frontera rusa, Kirkenes sigue siendo el puesto más septentrional del Ártico noruego, punto de llegada de los barcos de correo Hurtigruten.
El centro, último puesto del Ártico frente a la frontera rusa, se puede visitar cómodamente a pie.
El Museo de Frontera de Kirkenes cuenta la historia de la liberación de la ciudad de la ocupación nazi por el Ejército Rojo en 1944, evento aún celebrado anualmente.
A pocos minutos, el puerto de Kirkenes marca el extremo septentrional de la ruta de barcos Hurtigruten, que conecta la ciudad con el resto de la costa noruega.
Hacia el interior, se organizan expediciones para la pesca de cangrejos reales, una especie introducida por los soviéticos en los sesenta y ahora cazada como delicia local.
Durante las noches invernales, lejos de las luces urbanas, la aurora boreal permanece visible con buena frecuencia sobre los fiordos que rodean Kirkenes.
Kirkenes fue casi completamente destruida durante la Segunda Guerra Mundial, sufriendo más bombardeos aéreos que cualquier otra ciudad noruega antes de ser liberada por el Ejército Rojo soviético en octubre de 1944.
El cangrejo real, deliberadamente introducido en el Mar de Barents por los soviéticos con fines comerciales, se ha propagado tan extensamente a lo largo de las costas árticas que se ha convertido en tanto un recurso económico como una amenaza para el ecosistema marino local.
Tours organizados y experiencias en Kirkenes
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