Cayo Coco: flamencos y playas interminables
Conectado al continente cubano por una carretera elevada de casi treinta kilómetros construida sobre el mar, Cayo Coco alberga una de las colonias de flamencos más grandes del Caribe.
Un auto o un taxi siguen siendo necesarios para moverse por la isla, entre flamencos y playas sin fin.
La Playa Pilar, entre las playas más fotografiadas de la isla, toma su nombre del barco de pesca de Ernest Hemingway, que frecuentaba estas aguas para la pesca de altura.
En las lagunas internas, las excursiones en bote permiten observar cientos de flamencos rosas caribeños que anidan permanentemente en la zona.
Cruzando el pedraplén, la calzada elevada construida en 1988 sobre el mar para conectar la isla con tierra firme, se observan manglares y bancos de peces visibles directamente desde el asfalto, casi veintisiete kilómetros suspendidos sobre el agua.
Hacia la tarde, la larga playa blanca de la isla ofrece uno de los últimos baños del día antes del atardecer en el Caribe, con la arena aún tibia bajo los pies.
La construcción de la calzada modificó la circulación natural del agua entre las lagunas, un efecto secundario que las autoridades cubanas debieron corregir en años posteriores al abrir nuevos canales.
Los flamencos rosas deben su coloración a una dieta de camarones y algas ricas en carotenoides, la misma sustancia que da a las zanahorias su color naranja.
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