Bhuj: artesanía textil al borde del desierto de sal
Reconstruida tras un terremoto devastador en 2001, Bhuj sigue siendo el punto de partida para explorar el Rann de Kutch, uno de los mayores desiertos salados del mundo.
Un auto sigue siendo necesario para alcanzar el desierto.
El Palacio Aina Mahal, parcialmente dañado por el terremoto de 2001, aún conserva salones decorados con espejos y candelabros venecianos del siglo dieciocho.
A pocos pasos, los pueblos artesanos alrededor de Bhuj producen bordados, textiles con incrustaciones de espejo e impresiones de bloques según técnicas transmitidas de generación en generación.
Por la tarde, conviene alcanzar el Rann Blanco de Kutch, una extensión de sal que se extiende al horizonte, particularmente evocadora bajo la luna llena.
Al atardecer, el festival cultural del Rann Utsav, cuando está activo durante la temporada de invierno, anima el desierto con música, danza y artesanía local en un campamento de tiendas temporal.
El terremoto de 2001, entre los más devastadores de la historia india reciente, mató a decenas de miles de personas en la región de Kutch y obligó a Bhuj a una reconstrucción casi total de su centro histórico.
El Rann Blanco de Kutch, sumergido por el mar durante la estación de lluvias, se seca completamente en los meses de invierno dejando una costra de sal blanca que refleja la luz de la luna casi como nieve.
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