San Petersburgo: el Ermitage y cúpulas bulbosas
San Petersburgo: el Ermitage y cúpulas bulbosas

San Petersburgo: el Ermitage y cúpulas bulbosas

Fundada en 1703 por Pedro el Grande como una 'ventana a Europa', San Petersburgo fue la capital imperial rusa durante más de dos siglos y aún conserva la densidad de palacios y museos de una ciudad capital, a pesar de haber perdido su rol político a Moscú hace un siglo.

El centro histórico se recorre cómodamente a pie a lo largo de los canales.

El Museo del Hermitage, alojado en el antiguo Palacio de Invierno de los zares, alberga más de tres millones de obras, incluyendo una de las colecciones más amplias de pintura europea del mundo, distribuidas en cientos de salones suntuosamente decorados.

La Iglesia del Salvador sobre la Sangre Derramada, con sus cúpulas de cebolla de colores construidas en el punto exacto donde el zar Alejandro II fue asesinado en 1881, cubre sus interiores con más de siete mil metros cuadrados de mosaicos.

La Fortaleza de Pedro y Pablo, la primera estructura de la ciudad fundada por Pedro el Grande, alberga en su catedral las tumbas de casi todos los zares rusos desde el fundador hasta ahora.

La Catedral de San Isaac, entre los cúpulas doradas más grandes del mundo, requirió cuarenta años de construcción en el siglo 19 y ofrece desde su columnata externa una vista completa de los tejados del centro de la ciudad.

Las tumbas de los zares en la Fortaleza de Pedro y Pablo y los mosaicos de la iglesia construida para conmemorar uno que fue asesinado cuentan la misma dinastía desde dos ángulos opuestos: su fundación y su final violento.

El Hermitage, que creció de las colecciones privadas de esa misma dinastía, sigue siendo el punto en el que ese patrimonio sobrevivió más allá de la caída de los propios zares.

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