Menorca: de los talayots a las calas turquesas
Reserva de la Biosfera UNESCO desde 1993, Menorca alterna sitios prehistóricos entre los más antiguos de Europa con ensenadas turquesas que han permanecido menos desarrolladas que la cercana Mallorca e Ibiza.
Un coche de alquiler sigue siendo la forma más práctica para cruzar la isla en un día.
En el puerto natural de Mahón, entre los más grandes del mundo, el legado británico del siglo dieciocho se reconoce aún en la tradición local del gin, introducida por los ocupantes ingleses de esa época.
Cruzando la isla hacia el oeste encuentras la Naveta d'Es Tudons, una cámara funeraria en forma de barco invertido que data de hace aproximadamente tres mil años, entre las construcciones más antiguas aún en pie en Europa.
Continuando llegas a Ciudadela, la capital de la isla hasta la llegada de los ingleses, con una catedral gótica construida sobre una antigua mezquita y callejuelas con un claro sabor morisco.
En el atardecer, las aguas turquesas de Cala Macarella, en la costa meridional, ofrecen uno de los últimos baños del día antes de regresar.
La cultura talayótica que construyó la Naveta d'Es Tudons no dejó documentos escritos: gran parte de lo que se sabe sobre sus costumbres funerarias se deduce únicamente de objetos encontrados enterrados en su interior.
La ginebra local, aún producida según recetas del siglo XVIII, sigue siendo uno de los pocos legados concretos de la ocupación británica que sobrevivieron al paso de la isla bajo la corona española.
Tours organizados y experiencias en Menorca Island
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