Al Ain: el oasis verde en el desierto de los Emiratos
Ciudad natal del jeque fundador de los Emiratos, Al-Ain alberga un oasis Patrimonio de la Humanidad cultivado continuamente durante milenios.
Un auto es necesario para explorar la ciudad y sus alrededores.
El Oasis de Al-Ain, sitio del Patrimonio Mundial de la UNESCO, preserva más de ciento cuarenta mil palmeras datileras irrigadas por un antiguo sistema de agua llamado falaj, en uso desde hace milenios.
A pocos minutos, el Fuerte de Al Jahili, construido en el siglo diecinueve para proteger el oasis, hoy alberga un museo dedicado al explorador británico Wilfred Thesiger.
Dirigiéndose hacia la frontera de Omán se puede escalar el Jebel Hafeet, una montaña que ofrece vistas panorámicas de todo el oasis y el desierto circundante.
Hacia el atardecer, el Museo Nacional de Al-Ain relata la historia arqueológica de la región, con artefactos que se remontan a la Edad del Bronce.
El sistema de riego falaj de Al-Aïn, que canaliza el agua subterránea a través de canales excavados hace milenios, sigue siendo activamente utilizado hoy en día y fue reconocido por la UNESCO como Patrimonio de la Humanidad en 2011, junto con toda la oasis.
Jebel Hafeet alberga tumbas que datan de más de cinco mil años, entre las pruebas más antiguas de asentamiento humano en toda la Península Arábiga, ahora estudiadas por arqueólogos internacionales y parcialmente abiertas a los visitantes.
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